Tipo Concurso público. Primer premio
Ubicación Alzira, Valencia
Año 2020
Cliente Ayuntamiento de Alzira
Programa Intervención urbana + viviendas y comercios + centro de mayores
Superficie 8.550m2
Equipo Jiménez&Linares
Colaboradores Paloma Márquez

AD FONTES

Ad fontes es una locución latina que significa literalmente “a las fuentes”, en el sentido de volver a las fuentes. La frase fue utilizada por los humanistas como una invitación a volver la mirada hacia el origen de las cosas, estudiar a los clásicos y en definitiva a recuperar la tradición greco-romana.

Para los tratadistas del renacimiento, toda gran ciudad debía aspirar a ser el eco de las ciudades antiguas, del mismo modo que para Vitrubio, el templo griego era un eco formal de la cabaña primitiva. La tradición sería por tanto ese eco que comunica diferentes épocas, y la investigación de las fuentes, la única forma de no desvirtuar el mensaje, o incluso de recuperarlo, de restaurarlo. Ad fontes se convirtió por tanto en una metáfora de la recuperación del pasado, una imagen poderosa por la que sumergirse en los textos antiguos era como descubrir una fuente de la que manaba la historia.

Sin embargo, lo que hace tan interesante esta máxima, es que su imagen abstracta acabó por tener un correlato físico y real, cuando los arquitectos renacentistas comenzaron a aplicarla con literalidad: descendiendo a los restos subterráneos de la antigua Roma, para descubrir grutas, frescos y estatuas que habían permanecido al abrigo del expolio medieval. En ese momento, la idea de un conocimiento “ad fontes” adquirió una dimensión mucho más profunda y estratigráfica, pero a la vez increíblemente inmediata. Por primera vez, daba la sensación de que el pasado se podía sondear, que la ciudad se había ido acumulando como un legajo bajo nuestros pies, y que las fuentes, aunque enterradas, aún seguían ahí, aún se podían tocar.

Estas líneas, que de algún modo resumen el origen común de la restauración y la arqueología en el renacimiento, constituyen el sustrato sobre el que se ha levantado este proyecto de restauración del sector oeste de la Vila de Alzira.

Alzira es ante todo una ciudad estratigráfica, una ciudad enclavada en un meandro del Júcar, que a lo largo de su historia ha ido levantándose, capa tras capa, para protegerse del río.  Por ello, el proyecto debía asumir esa condición arqueológica, recuperando los restos de la antigua iglesia de Santa María, para devolver a la ciudad el templo que mandara construir Jaime I el Conquistador.

Excavación de la iglesia de Santa María:

El proyecto excava las trazas de la iglesia de Santa María, destruida durante la Guerra Civil, manteniéndolas como un gran vacío urbano que sirve de punto de encuentro entre el presente de la ciudad y los estratos sucesivos de su pasado.

Frente a la operación arqueológica que supone la excavación de los restos de la iglesia, convertidos en un volumen en negativo, se propone la recuperación de su campanario. Una torre que fue demolida en 1950 y de la que se dispone de suficiente documentación gráfica, para permitir su reconstrucción con técnicas tradicionales, en unas condiciones similares a las originales. Esta torre, que aparece citada por Madoz y diferentes viajeros románticos, constituía el gran hito occidental de la Vila de Alzira, motivo por el cual aparece en numerosas fotografías históricas de la ciudad.

El proyecto de recuperación de la Vila de Alzira sitúa esta torre en su posición original, como principal elemento simbólico de la reconstrucción de la parte occidental del cascos histórico.

La imagen desde el rio:

Siguiendo esa misma premisa se busca recuperar la imagen clásica que tenía Alzira hacia el Júcar; una estampa que aparece en diferentes grabados románticos y postales de finales del siglo XIX, donde se aprecia el perfil horizontal de la ciudad, interrumpido por la iglesia de Santa María y su campanario. Sin embargo, esta recuperación no se realiza de forma literal por dos motivos: el primero es que se ha descartado la reconstrucción de la Iglesia de Santa María, el segundo que malecón que acompañaba la muralla se aumentó de cota a comienzos del siglo XX, por lo que el alzado exterior de la muralla se nos presenta más bajo que en las fotografías históricas.

Para solventar ambos problemas, se ha optado por disponer una pérgola sobre la muralla que marca la cota a la que se encontraban los arcos ojivales de la primitiva iglesia. De forma paralela la pérgola también sirve de elemento de transición entre la nueva puerta de acceso a la muralla y el campanario, incorporando un elemento de sombra, característico de las alquerías de la zona.

Trama urbana y recorridos:

El proyecto propone la recuperación de la trama urbana histórica con una densidad de uso y unas tipologías edificatorias similares a las que existían en el pasado. Para ello se han respetado las alineaciones que aparecían en los planos históricos, con dos excepciones. Por un lado, se ha asumido la recomendación del Plan Especial de Protección de establecer una calle como ronda paralela a la muralla, para favorecer su puesta en valor y facilitar el acceso a las nuevas viviendas. Por otro lado, se han prolongado los adarves existentes al sur y al norte de la zona, creándose un eje perpendicular a la Calle Mayor, que permite unir el Puente de Hierro al Parque de Arabia Saudí, favoreciendo una circulación transversal dentro del conjunto.

Trazado de la muralla:

Para fijar el trazado de la muralla, se han comparado las determinaciones del Plan Especial de Protección de la Vila de Alzira con las diferentes planimetrías históricas de la ciudad, datadas en 1721, 1823, 1926, 1927 y 1936. A la luz de esta documentación, se localiza una zona donde existen incongruencias en el trazado de la muralla. Se opta por recrear el trazado fijado en el plano de 1927, donde la muralla se prolonga hacia el sur hasta alcanzar la rotonda situada al oeste de la Avenida Luis Suñer; lugar donde se ubicaba una importante torre de base circular. Una vez establecido este trazado se ha modelado el conjunto urbano y el resultado se ha comparado con diferentes fotografías históricas, para corroborar esta hipótesis. En cualquier caso, ante el margen de incertidumbre en el recorrido de la muralla en la zona sur de la intervención se ha optado por disponer en esta zona un equipamiento público cuya posición y extensión pueda ser redefinida en base a futuras excavaciones arqueológicas.