tipo Concurso. Primer Premio
ubicación Lavapiés, Madrid
año 2014
Organiza Fundación Arquitectura y Sociedad
patrocina Otis S.A
Programa Equipamientos culturales, deportivos y de ocio
El Premio Otis Traza Ciudad es un concurso de arquitectura patrocinado por Otis y organizado por la Fundación Arquitectura y Sociedad.
En su primera convocatoria fue elegida como área de intervención la zona urbana de Lavapiés, en Madrid. Un espacio delimitado aproximadamente por las calles Argumosa, Hospital, Atocha y Ave Maria, sobre el que las propuestas debían proponer un programa para la revitalización de este área. Las reflexiones producidas en torno al proyecto, debían concertrarse sobre la idea de Traza. Y con ello, en la traslación de modelos teóricos hacia una realidad llena de capas de Historia.
El jurado del concurso estuvo compuesto por arquitectos de reconocido prestigio como Juan Herreros, Emilio Tuñón, Jacobo García-Germán, José María Sánchez o Joao Alvaro Rocha, todos ellos profesores de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid. La entrega de premios se realizó durante el transcurso del I Congreso ‘Arquitectura Necesaria’, organizado por Arquitectura y Sociedadorganizado en Pamplona, y fue presidido por el arquitecto Dominique Perrault.
El proyecto fue publicado en Arquitectura Viva y difundido en numerosos medios de comunicación.

PROPUESTA

“Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas, que se precipitaban por un lecho de rocas pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo”

Extracto de Cien Años de Soledad, Gabriel García Márquez

Hoy la soledad de Macondo no necesita de la selva. Existen muchos fragmentos de ciudad que el tiempo ha ido aislando y encerrando en sí mismos, relegados a lugares de paso, al margen de la modas y de los itinerarios monumentales, verdaderos espacios del anonimato. Pero también estos barrios son los depositarios de un acerbo espacial fascinante que descubrimos en la estrechez pintoresca de sus calles, en la complicidad de sus escalas, en la densidad de sus manzanas y en el modo en que decenas de pequeños patios las van excavando. Así, tras recorrerlos, es fácil convencerse de que lo extraordinario es sólo una cuestión de perspectiva.

Estos barrios constituyen lecciones maestras de arquitectura, en tanto que espacios horizontales de reproducción vegetativa que se han ido adaptando e imbricando a lo largo del tiempo, hasta constituir un sistema complejo que parece anticipar el concepto de mat-building desarrollado por los Smithson a mediados de los setenta. Invitándonos a dar una respuesta contemporánea a un trazado histórico.

El proyecto busca pues respetar la traza y los valores de la ciudad existente, mantener las fachadas de las casas así como el carácter de sus patios, pero creando en el interior de ciertas manzanas una serie de plazas semicubiertas que actuarían como condensadores sociales, incentivando el comercio y las actividades de la comunidad.

En cierto modo buscamos sustituir la concepción urbanística de ¿cuánto espacio tiene que habitar un individuo? Por ¿cuántos individuos tienen que  habitar un espacio para que se convierta en un verdadero lugar de intercambio? Para generar una comunidad, como identidad colectiva, y no como suma de intereses privados.

Así pues, estos grandes vacíos permitirían reactivar todo el entorno, generando recorridos alternativos e invitando a disfrutar de esa concatenación de plazas-zaguán, como espacios a caballo entre interior y exterior, que van reduciendo su sección con la altura hasta recortarse en una grieta de luz.

El barrio de Lavapiés adquiriría una naturaleza dual, frente a un exterior de alzados ordinarios y cotidianos, un interior nuevo extraordinario y cambiante, como un eco materializado del barrio de las Letras. Aquí están Cervantes, Lope de Vega y Quevedo, más allá, pasada Atocha, lo que queda por descubrir: Macondo.